Acabo de recibir un correo de una amiga que me ha recordado un punto: PRIMERO TU. Cierto, muy cierta esta afirmación. Mientras estás soltera te preocupas por tu persona, te mantienes atractiva, bella, cuidas tu figura, cultivas tu mente. Un buen día conoces a la persona con la que vas a hacer el camino, te casas, tienen hijos y en la carrera diaria de compartir tu tiempo entre el trabajo, el marido, los hijos, la casa, los compromisos sociales te vas quedando rezagada y un buen día te miras al espejo y no reconoces a la persona que está frente a tí. Vuelves la cabeza y encuentras que eres una extraña para tu esposo e hijos. ¿Cuándo pasó? ¿En qué recodo del camino se quedó aquella mujer que eras cuando te casaste?
En el afán de recuperarte a veces caes en extremos como el de las cirujías plásticas pretendiendo desandar el camino andado y ser aquella jovencita de ayer. O ante la impotencia te rindes y terminas en el divorcio.
Como ves este tema es inagotable y podríamos abarcas páginas de páginas, soluciones? cada persona debe recapacitar sobre su estado actual y a partir de allí examinar con honestidad qué ha hecho de su matrimonio, corregir si es necesario y si no te es posible hacerlo sola acudir a consejería hay infinidad de medios que te pueden ayudar a recuperarte y salir del hoyo en el que involuntariamente has caido.