viernes, 19 de septiembre de 2008

¿HAS PENSADO BIEN?

El matrimonio no es simplemente un documento que se firma y que se puede dejar sin efecto o anularse así como si nada. Conlleva el compromiso de caminar juntos, insisto una vez más que uno de los pilares que sostienen esta relación es el respeto mutuo.
Nuestro ordenamiento legal establece que: El matrimonio es la unión voluntariamente concertada por un varón y una mujer LEGALMENTE APTOS para ella y formalizada con sujeción....¿Qué se entiende por legalmente aptos? ¿Que sea mayor de edad, sano mental y físicamente, que ambos tengan una cultura similar, con una economía suficiente como para sumir las obligaciones económicas provenientes del matrimonio, con la suficiente capacidad moral y ética?
La mayoría de edad supone que el ciudadano que ha cumplido los dieciocho años ha alcanzado la capacidad (legalmente entendida) de discernimiento y libertad de acción. Craso error. El hecho de alcanzar la mayoría de edad no significa que tenga la madurez necesaria para contraer matrimonio, menos para procrear.
Cierto día mi hija, entonces de trece años, me preguntaba entre llantinas de adolescente porqué no podía tener un enamorado como su amiga. Ella cumplía catorce años y me pidió hacer una reunión en casa a lo cual accedimos. Durante la estacte ella y sus otras amigas y amigos bailaban felices entretanto su amiga; la del enamorado, estaba sentada moviendo los pies mientras su galán sujetaba con fuerza su mano impidiéndole ser partícipe de la reunión.
Ese fin de semana fuimos con mis tres hijos a comprar una planta de manzano aún pequeña y la sembramos en el jardín de la casa. En el trayecto les explique todo el proceso de germinación. Según crecía iba explicando a los tres que las varas puestas por mi padre alrededor del arbusto en crecimiento eran para que creciera derecho, es decir tenía que sujetarse en el caso de los seres humanos a ciertas normas de conducta. Cuando empezó a florecer y se cayeron los pétalos se fromaron pequeños frutos que obviamente no podían ser ingeridos. Fueron desarrollándose pero aún estaban verdes, cuando maduraron los cosechamos y disfrutamos de las manzanas. Una que otra no se desarrolló y una que otra se descompuso, moraleja: Todo a su tiempo.
Creo que no sólo es la edad lo que determina la aptitud para el matrimonio. También es el estado de salud. Si bien se preve que las parejas deben hacerse un examen médico, este requisito que todos cumplen no es la suficiente garantía del buen estado de salud de los contrayentes. Es muy, pero muy importante el que estos estén completamente sanos. Así se evitaría el nacimiento de niños infelices. Sí, sé que esta opinión es poco menos de entrar en el tema de la profilaxis social. Pero qué es preferible ¿Que una pareja con problemas de salud procree un niño enfermo o que no procree? Veamos, A y B se casan sabiendo que A tiene antecedentes familiares de enfermedades mentales. Procrean, al cabo de un tiempo uno de los niños desarrolla la enfermedad, no es un niño feliz ni será un hombre sano y todala familia se verá afectada. O cuando tienen tipos de sangre incompatible, o están afectados por TBC o VIH aún así deben casarse?
Conversando sobre el tema me decía una amiga lo importante que es conocer a la familia de la pareja ANTES del matrimonio. Es cierto. Así ambos ven de cerca el panorama familiar con el que van a convivir. C se conoció con D en un viaje que hizo, continuaron comunicándose y D vino a Lima a conocer a la familia de C, que era la mayor de las dos hermanas. Las familias latinas son familias extendidas es decir que solemos reunirnos con frecuencia y formamos un gran grupo familiar, cual era el caso de la familia de C. En el país de origen de D no funciona así, de tal modo que cuando se casaron el dijo tajantemente que ella no podía recibir huéspedes aún si estos fueran sus padres. La vida de aislamiento familiar de ambos lados produjo el decaimiento de las relaciones familiares. Hace pocos meses se han divorciado.
¿Hubo un choque cultural?. He alli otro tema, la afinidad cultural de la pareja. Este desnivel ocasiona un sin número de roces a nivel familiar, sin embargo si quien está, digamos en otro plano se propone mejorar en pro de la relación los problemas se superan, salvo casos en que la diferencia conceptual sea tan grave que no se logre salir del entrampamiento.
Se dice poderoso caballero es don dinero, y es verdad. El dinero en si sirve para solucionar problemas y poner al alcance nuestro la buena alimentación por ende una buena salud, el acceso a los medios de aprendisaje, a la cultura; incluso la vestimenta, es decir que el dinero nos hace la vida llevadera. Cuando el cinturón aprieta es cuando los problemas surgen al no poder atender a las necesidades de la familia bajo los mismos estándares, y hay que restringir los gastos accesorios. De tal manera que antes de casarse sería recomendable coger un lápiz y una hoja de papel y escribir en ella lo que llamamos un presupuesto de gastos familiares. Así se visualiza el panorama que nos espera en cuanto a la economía futura.
El tema de la moral y de la ética de cada persona es uno de los puntos más álgidos de la relación. En el sistema del P A N (padre, adulto, niño) vemos cuán importante es la influencia de la figura paterna en una persona. Hace poco asistiendo a una consulta de violencia familiar, ella me refería que recién se había enterado que su suegra durante su etapa de soltería había sido una persona de conducta dudosa y su suegro un marido abusador. Allí estaba la respuesta a los problemas que afrontaba. Su esposo la había maltratado física y mentalmente durante años y había sostenido una relación paralela y ahora pretendía que sus hijos lo aceptaran como "normal". Este hombre no había sabido depurar las influencias negativas de sus padres y quedarse solo con lo que era bueno, había asimilado en su totalidad estas vamos a llamar costumbres y las aceptaba como naturales, es decir no sabía diferenciar entre lo inmoral y la falta de ética de sus actitudes y las actitudes positivas de otras personas como su esposa e hijos. Para terminar, también ella era hija de una madre sumisa aún cuando su progenitor habia sido un buen hombre, la madre nunca fue capaz de desarrollarse como persona. Ahora las hijas de la consultante eran las que le había dicho Basta!.

viernes, 12 de septiembre de 2008

¿QUE ES EL MATRIMONIO PARA TI?

Ayer decía durante la charla que daba a seis parejas, que antes del matrimonio ambas partes, durante el proceso de enamoramiento, muestran lo mejor de sí o dan una imagen distinta de lo que en verdad son, después de la boda las cosas cambian a veces a tal grado que el hombre o la mujer a quién decíamos conocer "como la palma de mi mano" resulta un(a) completo(a) desconocido(a). No importa si se conocen desde adolescentes porque fueron vecinos o estudiaron en el mismo colegio, o porque se conocieron en la universidad, o en la oficina, o apenas hacen meses, todos afirman que se conocen lo bastante como para casarse. es decir no es el tiempo que llevan de conocerse lo que les va a permitir hacer vida en común, convivir.
Entre los atractivos que se esfuman después de consumado el matrimonio está precisamente el romanticismo, la ilusión. Ese halo luminoso que acompaña a la pareja desde que simpatizan hasta que se casan frente al representante civil o al sacerdote. Les contaba que una joven recién casada me decía que cuando hizo el reclamo correspondiente a su esposo, este sin más ni más le contestó: "Pero si ya nos casamos, ya no es necesario todo lo demás". De la noche a la mañana su pareja era otra persona. Le decía que tal vez ella no había visto al verdadero hombre que era porque la ilusión la había cegado, comenzamos a examinar actitudes anteriores y en efecto encontramos que ella, llevada por esa ceguera momentánea, sólo miraba el lado que ella quería ver, y que en su fuero interno pensaba que el iba a cambiar, que ella tendría la capacidad suficiente para lograr este cambio. Craso error, cada persona es como es. No hay posibilidad alguna de cambio, de lo que podemos hablar es de mutuas concesiones, de una amistosa persuación.
Claudia, una de las asistentes lleva quince años de casada civilmente y han decidido casarse ante la iglesia. Ella contaba que eso no ocurría con ella y que hasta su hijo tenía delicadezas como el de llevarle un chocolate o un caramelo y que solía decirle "esto es para tí", que ella creía que era porque veía a su padre tratarla con cariño, respeto, consideración. Su rostro resplandecía cuando narraba estos detalles que la hacían feliz. Nos dijo que ellos habían hecho un proyecto de vida que estaban construyendo día a día. En efecto, son detalles que le alegran el día y hacen sentir bien pero a la vez ambos quieren alcanzar una meta: ser un matrimonio bien avenido, dar a su hijo un hogar y disfrutar, como familia, del cariño de los abuelos, tíos, primos, amigos de ambas partes. Personas sencillas, con una visión clara, madura, de qué es lo que esperan de sí mismos y qué quieren dar a su hijo. Una lección de vida que nos dice que el matrimonio es un proyecto de vida en común en el que ambas partes ponen de sí para hacer feliz al otro.
¿Tú, qué piensas acerca de lo que realmente debe ser un matrimonio? ¿Tal vez caminar en paralelo, hacer el camino juntos sin renunciar a su identidad, al desarrollo como ser humano; hacia el cual debemos tender todos para beneficio de esta nueva empresa que acometemos cuando contraemos lazos matrimoniales, beneficios que alcanzarán a los hijos que se procreen, desarrollo personal que creará para la familia un ambiente cálido, excento de frustraciones, de recriminaciones o que pese a estas siga adelante y supere las tempestades como buen navegante?
Te dejo las preguntas.

viernes, 5 de septiembre de 2008

LA GRAN EMPRESA

Cuando dos personas se conocen y "hay química" entre ellas, se dice que han encontrado a ese ser especial que responde a sus espectativas y deseos para formar pareja. Ilusionadas se cogen de la mano y emprenden el camino. Embebidos de felicidad, disfrutan de actividades comunes, van al cine, a tomar un café, caminan por los parques, están enamorados. Han entrado en la fase del amor (en amorarse). Se hacen confidencias y van descubriendo que cada uno lleva en su equipaje un cúmulo de experiencias, negativas y positivas, adquiridas en el curso de su vida. Pero no sólo están las personales sino la influencia de su entorno. Qué le transmitió a cada cual su padre, madre, profesores, amigos, parientes. Las experiencias de su niñez que quedaron impresas en su personalidad. Sus temores, inseguridades, así como las alegrías.
Suelo decir que cuando dos personas deciden formar pareja y/o contraer matrimonio forman una empresa sui generis. Si bien en una empresa comercial se requiere de un capital, estatutos que la rijan, empleados ad hoc, cuya administración "tiene que" ser óptima para que funcione y sus asociados resulten beneficiados, la empresa de formar un hogar conlleva tanto o más riesgo que la comercial. No sólo está en juego el capital que se ha invertido en la formación de la empresa, está en juego la vida de dos personas que han decidido convivir, es decir hacer vida en común. Nada más difícil. Qué hacer para que el matrimonio funcione. No hay una fórmula mágica que abra las puertas de la felicidad absoluta, es más no existe la tal felicidad permanente, pensar en esta posibilidad sería vivir fuera de la realidad.
Qué hace un buen conductor de un vehículo para que éste funciones bien todo el tiempo posible: se preocupa del mantenimiento del mismo, regula los frenos y acelerador, cambia el aceite cuando debe hacerlo, debe usar el combustible adecuado, tener el recipiente de agua siempre lleno, hacer alineamiento de ruedas, mantenerlo limpio, tener a la mano el botiquín de primeros auxilios, etc. etc. y conducir en estado de sobriedad y con cuidado, sujetándose a las normas de tránsito. Es mejor si el copiloto también sabe conducir y está conciente de su responsabilidad como tal.
En el caso del matrimonio suele ser así: ambos se preocupan mutuamente de su bienestar, saben cuando frenar sus impulsos y cuando acelerarlos, cuando cambiar de actitud, cuando usar la dosis afectiva sin descuidar el recipiente de amor, enderezar a tiempo si estuvo a punto de flaquear, mantener la relación transparente, saber consolar y acompañar cuando es necesario con el gesto o la palabra adecuada, mantener el equilibrio. Por una razón muy sencilla, ambos tienen en el hogar autoridad, consideraciones, derechos, deberes y responsabilidades iguales; es decir como persona, como ser humano conciente de su calidad de tal no puede ser de otro modo. No hay escapatoria, este compromiso es un compromiso de vida basado en el respeto que se deben a sí mismos. Si te respetas respetas al otro, así de fácil.
Con la experiencia adquirida durante cuarenta años de ejercicio profesional como abogado y preocupada por los desencuentros conyugales, una tarde conversaba con el Párroco R. P. Juan Sorota, de la Parroquia Santa María de Nazareth, acerca de las charlas pre matrimoniales y le sugerí y fue aceptada de inmediato, la Charla de información Legal, en la que poco a poco las normas legales fueron quedando como epílogo ya que fueron tomando fuerza lo que ahora se ha puesto en boga ante la decadencia humana: LOS VALORES.
¿Qué es el matrimonio? Será tal vez ¿unir fuerzas y caminar juntos y hacer este camino dentro del marco de la colaboración y el respeto?
Acaso sea esta la fórmula mágica para que un matrimonio no fracase, es decir no llegue al divorcio. La búsqueda constante de encontrar formas, modos o maneras de no incidir en una demanda, salvo casos extremos en los que no sólo los cónyuges resultan con heridas incurables sino que el daño se extiende a los hijos, me induce a presentar este trabajo como un aporte a todas aquellas personas que están pensando en casarse o que estando casadas busquen ayuda para solucionar lo que en inglés se llamaría missunderstanding, el diálogo cruzado que no permite entenderse y llevar la fiesta en paz.