En momentos como los que estamos viviendo plagados de corruptelas, corrupciones y corruptos la pregunta que surge de inmediato es ¿Qué clase de familia tuvo este individuo? ¿Que pasó, en todo caso, durante el transcurso de su vida que lo llevó a cometer estos actos? ¿Cuándo es que se inicia este proceso?
Sabemos que los padres tenemos la obligación de alimentar a nuestros hijos, educarlos, formarlos, darles los medios necesarios para que cuando sean adultos sean hombres de bien, pero dentro de los límites de nuestras posibilidades.
¿Qué se entiende por alimentos? No solo los alimentos como tales, de acuerdo a nuestro ordenamiento civil implica el vestido, la atención médica, la escolaridad, las actividades complementarias para su buen desarrollo. Hoy más que nunca necesarias, dada la alta competencia a la que deben enfrentarse. En este rubro entran pues las recomendaciones de una alimentación balanceada, el chequeo médico para detectar alguna que otra deficiencia o dolencia; y lo que es tanto o más importante: la participación de ambos padres en el desarrollo escolar de los hijos. Suelo decir que los niños no nacen por generación espontánea, se requiere de la participación de dos seres humanos para que se de el proceso de gestación. De tal modo no se trata de "tu" hijo sino de "nuestro" hijo. Es cierto que a veces estamos cansados por la jornada diaria pero las reuniones de padres de familia son cada bimestre, de tal modo que debemos procurar asistir ambos a dichas reuniones, salvo que se nos convoque para casos especiales. Los fines de semana tratemos de compartir nuestro tiempo juntos. Un niño seguro será un hombre feliz.
Recuerden que los profesores INSTRUYEN, es decir dan conocimientos, los padres EDUCAMOS. Hay personas que dicen "para eso los he matriculado en un buen colegio", no deleguemos en terceros nuestra responsabilidad.
El vocablo educar tiene un amplio espectro. Desde las normas de higiene, el comportamiento en casa y fuera de ella (los buenos modales), hasta el respeto por sí mismos y por ende por los otros, sea cual fuere su calidad personal. Este es un rubro que tocaremos más adelante.
El conjunto constituido por la instrucción, educación, y obtención o desarrollo de habilidades que proporcionemos a nuestros hijos harán del niño una persona de éxito.
La formación religiosa, sea cual sea el credo, si es llevada con convicción, es una base fundamental. Es más si se es agnóstico, la moral y la ética de los padres influirá en forma definitiva en los hijos. La enseñanza recibida de los padres perdura en el tiempo y en el espacio.
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