miércoles, 7 de abril de 2010

EL DESENCUENTRO

Esta nota va dirigida a dos personas muy queridas para mi. Una es prima mía y la otra mi sobrina. Ambas mujeres jóvenes, la primera tiene tres hijas y la segunda una niña de tres años y medio y espera otro niño. Ambas confrontan el mismo problema: el desencuentro con su pareja. ¿Por qué se produce el desencuentro? ¿Falta de comunicación? ¿Diferencias culturales? ¿Apremio económico? Cualquier motivo puede dar lugar al desencuentro. Si no se conversa con claridad sobre los temas cotidianos, si en efecto hay diferencias culturales (sea por que la pareja tiene una profesión y la otra no, o por diferencias de nacionalidad), cuando el dinero se escurre como agua entre los dedos (más aún cuando ya no se es uno, sino dos o tres o más) puede ser el detonante que desencadene primero el silencio y ante el apremio de diálogo, la agresión en toda su gama.
Es difícil llegar a comunicarse con el otro. Cada persona tiene "su mundo" del que no es fácil salir, romper el cascarón. Todo depende de la crianza en el hogar. Si se crece dentro de un hogar en el que predomina la sumisión y se hace lo que el padre o madre ordene sin capacidad de réplica; si el niño no crece en un ambiente en el que pueda expresarse sea mediante la risa "no es bonito reirse de ese modo", el llanto "solo las niñas lloran", u oralmente cuando dice "no quiero", "no me gusta" y no se le pregunta por qué razón no quiere o no le gusta; cuando los padres "no tienen tiempo" para compartir con sus hijos pequeñas experiencias; cuándo los adolescentes vuelven el rostro y solo encuentran miradas de censura en lugar de un rostro abierto a la comunicación o el abrazo de sus padres, que le hagan sentir que es querido y comprendido, la persona crece llena de temores y con dificultad para comunicarse. Esto repercute cuando se decide a formar familia. Como él o ella la otra persona también ha pasado por los mismos trances pero en distinta forma, son dos desconocidos que en un momento dado se encuentran y forman pareja pero ninguno de ellos sabe en realidad nada del otro.
Toma tiempo aproximarse al mundo interior del otro, ambos deben estar convencidos de hacer el camino juntos. De otro modo al primer tropiezo caen y no tienen la fuerza necesaria para levantarse y seguir caminando.
Insisto; hablen más, cuéntense su infancia, qué hacían en su adolescencia, ¿Tuvieron un primer amor?, ¿Cómo fue esta experiencia? Comiencen hablando sobre cosas del diario acontecer, llegará el momento en el que les será fácil conversar sobre cualquier tema. El silencio y el ostracismo no ayudan en nada en un matrimonio.

2 comentarios:

tv dijo...

por favor sigue escribiendo que este dálmata te lee y espera.

Ana Maria dijo...

Recien leo tu blog y es muy interesante Doris, a pesar de que fisicamente ya no estas en este mundo, siento como si lo estubieras ahi en tu casa de Los Sauces siempre dispuesta a ayudar con tus consejos. Descanza en paz Doris.